No hay un programa para deportistas y otro para “los demás”. Hay una misma metodología, aplicada con la dosis que cada condición admite. Estas son las cuatro puertas de entrada más frecuentes.
Hipertensión, diabetes tipo 2, dislipidemia, obesidad, síndrome metabólico. El ejercicio aquí es tratamiento, y como todo tratamiento tiene dosis, contraindicaciones y controles.
El punto ciego clásico: la kinesiología te dio de alta, ya no duele, pero volver a lo de antes es exactamente cómo se recae. Aquí se cierra esa brecha con carga progresiva y medida.
Sarcopenia, riesgo de caída, pérdida de autonomía. La edad no es una contraindicación para entrenar fuerza: es un criterio para dosificarla bien.
Para quien ya entrena y dejó de progresar. Casi siempre el problema no es esforzarse más: es que nadie está planificando cuándo apretar y cuándo soltar.
Eso es exactamente lo que resuelve la evaluación inicial. Una hora, sin compromiso.